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El secreto mejor guardado de la campaña; por Rafael Navarro-Valls, catedrático, académico y analista de la Presidencia USA

13/08/2020
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El día 13 de agosto de 2020 se ha publicado, en el diario El Mundo, un artículo de Rafael Navarro-Valls, en el cual el autor opina que el secreto mejor guardado ha desembocado en una buena elección de Biden, que forma con Kamala un ticket lo suficientemente sólido para dar mucha guerra a un Trump desnortado, con una economía a la baja y un coronavirus al alza.

EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE LA CAMPAÑA

Cuando Andrew Harnik, fotógrafo de Associated Press, reveló las fotografías que acababa de hacer a Joe Biden de su actuación en una cita electoral en Wilmington, Delaware, comprobó sorprendido que además de los gestos del candidato Biden había captado también sus anotaciones para una rueda de prensa posterior. En estas anotaciones a mano, el viejo león demócrata había escrito una serie de elogios a la senadora Kamala Harris. Entre ellos: “No suele guardar rencor”, “se ha unido a mi campaña”, “tiene talento”, “le tengo respeto”.

El asunto alcanzó ribetes de certeza cuando el prestigioso medio Político anunció por error el 27 de julio que Joe Biden había elegido a Kamala Harris como compañera de fórmula en las elecciones de 2020. No obstante, a pesar del desmentido del propio periódico, las dos noticias lanzaron al estrellato a Harris.

Desde ese momento Kamala se convirtió en el comodín de la baraja de rostros femeninos que manejaba el ex vicepresidente de Obama como posibles número dos en el tícket que combatirá a Trump el 3 de noviembre. Esta mujer, que había confrontado duramente la candidatura de Joe Biden en las primarias, logró cerrar las heridas electorales, apoyándolo cuando se convirtió en el favorito de las primarias demócratas previa retirada de otra serie de candidatos, entre ellos la propia Kamala Harris.

Antes de los debates electorales, la senadora Harris estaba bastante unida a la familia Biden. Había sido fiscal federal en California al tiempo que Beau Biden (el hijo del ex vicepresidente) lo era en Delaware. Beau murió de un cáncer en el cerebro, completando las tragedias familiares de Joe Biden: tiempo atrás habían fallecido su primera mujer y su hija en un accidente de coche. Beau Biden logró sobrevivir entonces, pero la tragedia le alcanzó más tarde.

Cuando el cáncer de Beau se hizo evidente, Harris, desde California, lo había sostenido y animado. Biden siempre agradeció el gesto de la entonces fiscal y ahora senadora. Naturalmente, hay otros factores menos personales que han inclinado la balanza hacia la senadora de origen indio-jamaicano.

La elección de un (una) vicepresidente, en el caso de Biden, era una cuestión especialmente crucial. Su edad -que lo haría el presidente más anciano de la Historia de Estados Unidos- hace que cualquier cuestión de salud con efecto de muerte lleve al Despacho Oval a la vicepresidenta que elija. No se olvide que en la Historia política americana, un vicepresidente ha sucedido a un presidente dimisionario y otros ocho han accedido a la Casa Blanca por muerte del presidente.

La elegida como vicepresidenta -”a un latido del corazón del presidente”- tiene 55 años, edad en que las personas han madurado en el carácter, en el equilibrio interior y en la experiencia. Si por cualquier circunstancia hubiera de acceder a la presidencia, no sería una jovencita inexperta o una anciana en declive. Además, sería la primera mujer en la Historia de la Presidencia de Estados Unidos que alcanza el puesto más alto de la nación.

Existe aún otra razón: Joe Biden suele hablar de sí mismo -si alcanza la presidencia- como un “hombre puente” hacia una generación de líderes demócratas. Es decir, que no es descartable que, agotado el primer mandato, decida pasar el testigo a otra persona. Hay muchas posibilidades de que esa persona fuera la vicepresidenta. Que tendría todas las ventajas del mundo sobre otros candidatos demócratas en las primarias, y también frente a los contendientes republicanos. La Historia electoral de Estados Unidos así lo demuestra.

Por otra parte, aunque la base demócrata no es moderada, sino claramente progresista, eso no significa que sea radical. No puede olvidarse que los dos candidatos más a la izquierda en el universo demócrata -Bernie Sanders y Elizabeth Warren- acabaron asustando a la mayoría demócrata, precisamente por su extremismo.

La senadora Kamala Harris, aunque está un poco más a la izquierda que Biden, es lo suficientemente progresista-moderada para ser mayoritariamente aceptada.

En síntesis, el secreto mejor guardado ha desembocado en una buena elección de Biden, que forma con Kamala un ticket lo suficientemente sólido para dar mucha guerra a un Trump desnortado, con una economía a la baja y un coronavirus al alza.

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