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  • EDICIÓN DE 13/02/2014
 
 

Tendrá que pagar además una indemnización de 6.000 euros

El TS confirma 8 años de inhabilitación al exjefe de Homicidios de la Policía Nacional por detener ilegalmente a un conductor

13/02/2014
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El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de ocho años de inhabilitación impuesta por la Audiencia Provincial de Sevilla al exjefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional Juan José Borrero por ordenar la detención ilegal en 2009 de un conductor tras un incidente de tráfico en el que, estando de paisano, le llegó a sacar la pistola tras decirle 'la has cagado, soy policía', pistola con la que rompió la ventanilla del vehículo del afectado y lo "agarró" por la corbata para que no se fuera del lugar.

SEVILLA, 12 (EUROPA PRESS)

En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la Sala de lo Penal del Alto Tribunal confirma la condena impuesta al exjefe de Homicidios por un delito de detención ilegal y eleva de 89,51 a 6.000 euros la indemnización que el condenado deberá pagar al conductor por el daño moral causado.

Los hechos tuvieron lugar el 6 de octubre de 2009, cuando el acusado circulaba en una motocicleta vestido de paisano y tuvo un incidente de tráfico entre varios vehículos al tratar de incorporarse a la A-49 desde la rotonda que une las poblaciones de Gines y Bormujos en dirección a Sevilla. "Una vez superada" esta incidencia, el imputado continuó su marcha hacia la capital hispalense.

A continuación, y cuando circulaba por el carril izquierdo de la A-49, el acusado oyó un claxon y pudo ver por el espejo retrovisor a uno de los coches que intervinieron en el incidente previo, que le seguía "a poca distancia", por lo que el agente pasó al carril de su derecha para dejarle la vía libre, siendo adelantado por el turismo conducido por la víctima, al que "hizo señales" para que parara.

'LA HAS CAGADO, SOY POLICÍA'

Una vez paró, ambos descendieron de sus vehículos y el acusado se dirigió a la víctima diciéndole 'la has cagado, soy policía', si bien "no le mostró identificación alguna, ni le exhibió la placa, ni le dijo su número de carné profesional", iniciándose entonces una discusión verbal entre ambos en el curso de la cual el acusado realizó una llamada al 112 para que se personara en el lugar algún patrullero, pues según su versión la víctima "estaba formando un espectáculo conduciendo desde Bormujos y va con síntomas de estar bebido".

En ese momento, el afectado decidió irse del lugar, montándose en su coche y poniéndolo en marcha, pero entonces el policía "se puso delante del vehículo para impedir que se fuera" y sacó su pistola, con la que rompió el cristal de la ventanilla del conductor, José Miguel V.L., abrió la puerta, introdujo el brazo y "agarró" al mismo por la corbata, sacándolo "violentamente" del coche y "obligándole" a quedarse en el lugar.

A continuación, el acusado llamó al Grupo de Homicidios y "dio su versión de los hechos", solicitando los servicios de sus compañeros, quienes acudieron --en concreto fueron los jefes de los grupos de Homicidios y de Atracos-- al puesto de la Guardia Civil al que el afectado fue trasladado para ser sometido a la prueba de alcoholemia --en la que dio positivo-- y, "siguiendo las indicaciones" del imputado, lo detuvieron y lo trasladaron a las dependencias del Grupo de Homicidios.

VERSIÓN DE LOS HECHOS "MAGNIFICADA"

Según el tribunal, el agente, "con clara intención de proceder a la detención del conductor del coche, dio una versión de los hechos magnificada y no ajustada a la realidad, que motivó que sus compañeros procedieran a la detención el mismo".

Así, José Miguel V.L. pasó la noche en el calabozo y fue puesto a disposición judicial, acordando el Juzgado de Instrucción número 14 su puesta en libertad.

El tribunal considera que la versión ofrecida por el denunciante "es constante y uniforme" tanto ante la Policía como ante el juez y en el juicio, mientras que los guardias civiles que declararon como testigos dijeron que "no había motivo para detener 'ni a uno ni a otro', pues se trataba de una mera discusión de tráfico".

Frente a ello, el acusado dijo en el juicio que se puso delante del coche para evitar que el conductor "condujese en el estado de embriaguez en el que se encontraba", sintomatología que "no fue apreciada por ninguno de los dos agentes de la Guardia Civil" que acudieron al lugar de los hechos, mientras que también señaló que "estaba delante del coche y que cuando se pone en marcha se desplaza y es cuando al pasar a su altura cuando golpea y rompe el cristal".

El tribunal asevera que "la secuencia de estos hechos" vista durante el visionado de la grabación de las cámaras de la DGT "no se corresponde con lo manifestado por el acusado, pues no se observa que el vehículo iniciase la marcha, por lo que en modo alguno pudo el vehículo pasar a su altura, muy por el contrario hemos visto que, encontrándose detenido, es el acusado el que se dirige a la puerta del conductor y golpea con la pistola el cristal de la ventanilla de la puerta del conductor".

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