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Hacia una federación europea; por José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea

18/09/2012
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El día 18 de septiembre de 2012, se ha publicado en el diario El Mundo, un artículo de José Manuel Durão Barroso, en el cual el autor opina que garantizar la integridad del euro es el desafío más urgente, es la responsabilidad conjunta de los Estados miembros y de las instituciones comunitarias.

HACIA UNA FEDERACIÓN EUROPEA

En son muchos los que siguen sufriendo las consecuencias de la crisis. Estamos tomando decisiones importantes, pero la realidad es que aún no hemos convencido ni a los ciudadanos, ni a los mercados, ni a nuestros socios internacionales. Persisten las dudas sobre si algunos países están preparados para llevar a cabo las reformas y si otros están dispuestos a mostrar solidaridad, de forma que el euro y el proyecto europeo sea irreversible.

Europa necesita una nueva dirección, necesita ser repensada.

Ello implica, en primer lugar, aceptar que todos estamos en el mismo barco. Hemos de unirnos para tener la escala y eficiencia necesarias para ser un actor global y salvaguardar nuestros valores en un mundo en permanente evolución. Necesitamos un Pacto Decisivo por Europa. Hemos de despejar cualquier sombra de duda sobre nuestra determinación para llevar a cabo las reformas juntos. Este Pacto requiere llevar a cabo una verdadera unión económica en profundidad basada en una unión política.

En primer lugar, necesitamos crecimiento. Ello implica, a nivel nacional, realizar las reformas estructurales que hemos pospuesto durante décadas, enfrentarnos a intereses creados, y reformar el mercado laboral con el fin de conjugar seguridad con flexibilidad. A nivel europeo, tenemos que adoptar medidas más decisivas a la hora de eliminar obstáculos, ya sean físicos, económicos o digitales. Y tenemos que pactar un presupuesto de la Unión Europea consagrado a la inversión, el crecimiento y las reformas.

Sólo lo lograremos si lo hacemos con justicia y equidad. En algunos lugares de Europa estamos asistiendo a verdaderas situaciones de emergencia social. No estoy de acuerdo con quienes aseguran que el modelo social europeo está muerto. Contar con un sistema de protección social efectivo que ayude a las personas que lo necesitan no es una rémora para la prosperidad.

En toda la Unión Europea se están adoptando medidas de reforma y consolidación. Se están arbitrando mecanismos de protección financiera y el Banco Central Europeo ha demostrado una y otra vez su compromiso con el euro. Este otoño tenemos la oportunidad de llegar a un punto de inflexión en relación con Grecia. Si Grecia despeja todas las dudas en torno a su compromiso con las reformas y si todos los demás países muestran con claridad meridiana su determinación a que Grecia se mantenga en la zona euro, podemos conseguirlo. Si Grecia honra sus compromisos, tiene que seguir siendo miembro de nuestra familia. Debe seguir en el euro.

Garantizar la integridad del euro es nuestro desafío más urgente. Ésta es la responsabilidad conjunta de los Estados miembros y de las instituciones comunitarias. Todos los actores deben respetar la independencia del Banco Central Europeo.

Hemos de completar la unión económica y monetaria. Tenemos que crear una unión bancaria y fiscal.

La crisis ha puesto de manifiesto que, mientras los bancos se habían convertido en entidades transnacionales, la normativa y la supervisión seguía siendo de ámbito nacional. Cuando las cosas venían mal dadas, era el ciudadano el que debía pagar los platos rotos. La semana pasada hemos propuesto un mecanismo único europeo de supervisión, un enorme salto cuantitativo que supone el punto de partida de una unión bancaria que restablecerá la confianza en la supervisión de los bancos.

TAMBIÉN necesitamos una unión fiscal para Europa. Como las decisiones económicas de un Estado miembro repercuten en los demás, necesitamos una mayor cooperación en materia de política económica, que será llevada a cabo por la Comisión Europea, en su calidad de autoridad europea independiente. Este próximo otoño, la Comisión publicará un borrador de acto jurídico en el que se perfilará la profundización de la unión económica y monetaria.

Si queremos que la unión económica y monetaria sea un éxito, hemos de avanzar en paralelo hacia la unión política. Para ello tenemos que desarrollar un espacio público europeo en el que se debatan los asuntos europeos desde una perspectiva europea. La mejor forma de lograr este objetivo es reforzar el Parlamento Europeo y crear verdaderos partidos políticos europeos. A ello contribuiría el hecho de que todos los partidos políticos europeos presentasen candidatos al puesto de presidente de la Comisión Europea en las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán en 2014.

La unión política también conlleva hacer más por cumplir nuestro papel a escala mundial. Nuestros ciudadanos y el nuevo orden mundial necesitan más que nunca una Europa activa e influyente. Una Europa que defienda plenamente sus valores. La terrible situación de Siria nos recuerda que no podemos permitirnos ser meros observadores.

Tendremos que avanzar hacia una federación de Estados nación. No hacia un superestado sino hacia una federación democrática de Estados nación que pueda resolver nuestros problemas comunes, compartiendo soberanía para que cada país esté en mejores condiciones de forjar su propio destino.

Ello requerirá, en último término, un nuevo Tratado. Tiene que producirse un gran debate en toda Europa. Europa no puede ser tecnocrática, burocrática o diplomática, sino cada vez más democrática. Antes de las próximas elecciones al Parlamento Europeo, la Comisión presentará sus ideas sobre la futura Unión Europea. De cara a este debate presentaremos puntualmente ideas explícitas con vistas a la modificación de los Tratados.

Si bien una mayor integración es indispensable para la zona euro y sus miembros, debe estar abierta a todos los Estados miembros. En Europa no necesitamos más muros que nos separen.

Ésta es la magnitud de las decisiones que los Estados miembros y los ciudadanos han de tomar con el tiempo. Hemos de aprovechar las elecciones de 2014 para movilizar a todas las fuerzas proeuropeas. No debemos dejar que los populistas y los nacionalistas fijen una agenda negativa. Espero que todos los que se consideren europeos den un paso al frente y tomen la iniciativa en este debate, porque aún más peligroso que el escepticismo de los antieuropeos es la indiferencia o el pesimismo de los proeuropeos.

Muchos dirán que este proyecto es demasiado ambicioso, que no es realista. No estoy de acuerdo. El camino realista hacia adelante es el que nos hace más fuertes y más unidos. Si hemos de apostar por algo, que sea por la esperanza. Si estamos orgullosos de ser europeos, si avanzamos unidos, podemos conseguirlo. Generaciones anteriores lograron superar mayores dificultades. Ahora le toca a esta generación demostrar que está a la altura de las circunstancias.

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