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Sueño o realidad; por Iñigo Sagardoy de Simón, abogado y profesor titular de Derecho del Trabajo en la Universidad Francisco de Vitoria

29/01/2016
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El día 29 de enero de 2015, se ha publicado en el diario El Mundo, un artículo de Iñigo Sagardoy de Simón, en el cual el autor opina que el gran reto que tenemos por delante es la creación de empleo.

SUEÑO O REALIDAD

El gran reto que tenemos por delante es la creación de empleo. Un desafío en mitad de una tormenta perfecta de cambios en las organizaciones, de impacto de las nuevas tecnologías, de nuevas formas de trabajo, de globalización de la economía, y, en fin, de competencia feroz en todos los ámbitos. Nada fácil. Los efectos de la macroeconomía (tipos de interés, petróleo, etc.) y de la geopolítica (inmigración, crisis de países, etc.) afectan a todos por igual, pero lo cierto es que hay países que consiguen superar el reto y mejorar su mercado laboral, y otros no. Y es que el empleo se crea por una suma de cuatro factores muy relacionados entre sí: la confianza de los empresarios e inversores por un entorno favorable de crecimiento económico, dentro de otro de estabilidad política; reformas económicas que liberalicen productos, mercados y servicios; regulaciones laborales que supongan remover obstáculos para facilitar la contratación y el empleo estable; y, finalmente, prácticas acordadas en las empresas y con los agentes sociales que escapen de la arbitrariedad y planteen soluciones para el mercado de trabajo.

Cualquier país occidental con buenas tasas de empleo ha respetado estos principios, consiguiendo que en situaciones difíciles, con requerimiento de sacrificios importantes a corto plazo, se haya salido de las mismas con mayor vigor. Esto es lo ortodoxo y comprobable. España está recorriendo ese camino, que nadie auguraba fácil pero que es necesario para equilibrar el sistema económico y el mercado laboral. Por ello, en España no son tiempos de aventuras sino de realidades sensatas. Si hay algo que repudia la heterodoxia, es la creación de empleo.

Y de ahí los últimos datos que acabamos de conocer. La última EPA histórica de ayer -es decir, los datos reales- ha venido a demostrar que frente a entornos económicos del pasado en nuestro país, todo el crecimiento económico se está trasladando al empleo. España ha recuperado un tercio de los empleos destruidos durante la crisis, y el paro se reduce más rápido que nunca, siendo España el líder en la creación de empleo a nivel europeo, incluido el indefinido. Son muy buenas noticias que no se pueden obviar ni minimizar. Se ha producido una reversión de la situación de degradación en la que se encontraba el mercado laboral hace pocos años.

De cualquier forma es preciso tener muy claro que la eficiencia económica debe ir atemperada por la eficiencia social. Un crecimiento económico sin filosofía social subyacente tiene poco recorrido y consecuencias negativas, ya que el malestar social es un torpedo en la cohesión de la sociedad y en la felicidad de las personas. Las consecuencias de una política económica ensimismada en sus fetiches de ratios y eficiencia, suelen ser la crispación social, la desestructuración de la sociedad, el desánimo y al final el retroceso económico. Dicho de otro modo: la estabilidad y el crecimiento económico son fundamentales (si no hay tarta, mal se puede repartir nada) pero deben ir acompañadas de una distribución equitativa de los bienes y servicios.

El Gobierno ha hecho una labor muy meritoria en el desastre económico que teníamos y así lo han reconocido en las altas instancias de la gobernanza económica. Y eso era algo fundamental. Pero evidentemente -y estoy seguro de que nuestros gobernantes son conscientes de ello-, el tema social tiene una gran trascendencia y si no se solucionan sus problemas fundamentales, de poco valdrá el éxito económico. Como han dicho no hace mucho los dos grandes periódicos económicos, en una visión bifronte de España, hemos tenido “un gran éxito económico a pesar de la crisis social” (Wall Street Journal) y tenemos “una gran crisis social a pesar del éxito económico” (Financial Times).

Ahora toca administrar bien lo conseguido, seguir impulsando la economía hacia el empleo y lograr un equilibrio socioeconómico que mejore la calidad de vida de todos. En todo caso, noticias como las de ayer son las que realmente alimentan la esperanza de que se puede conseguir y que, con políticas acertadas y realistas, la economía española es capaz de crear empleos masivamente sin necesidad de incurrir en desequilibrios económicos. Ésa es la forma de evitar las desigualdades, con mayor y mejor empleo.

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