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El prodigio de Podemos; por Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional

27/05/2014
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El día 27 de mayo de 2014, se ha publicado en el diario El Mundo, un artículo de Jorge de Esteban, en el que el autor explica por qué Podemos ha irrumpido en el mapa político europeo y español.

EL PRODIGIO DE PODEMOS

Entre las cosas relativamente sorprendentes que nos ha deparado la jornada de las elecciones europeas del domingo, la más sorprendente de todas es la que pudiéramos denominar como el prodigio de Podemos. En efecto, un partido -o tal vez más que un partido- que se registró el 11 de marzo de este año, en el término de unos escasos meses, ha alcanzado la impresionante cifra de 1.239.133 votos (7,96% del total de votos) y, en consecuencia, cinco escaños en el Parlamento europeo. Lo nunca visto.

Ahora bien, precisamente una de las tachas que se imputan a nuestro sistema electoral es que favorece a los partidos grandes y perjudica a los pequeños, dificultando sobremanera que puedan surgir partidos nuevos. UPyD y Ciudadanos algo saben de lo que cuesta abrirse camino entre los grandes partidos que son hegemónicos desde hace décadas. Pero además los nuevos partidos tienen que luchar en añadidura con la falta de medios económicos suficientes para implantarse y con la escasa o nula visibilidad con que les regalan los medios de comunicación de masas, especialmente la televisión. Todo esto es verdad, pero entonces ¿cómo es que el grupo Podemos ha logrado superar esa carrera de obstáculos para hacerse brillantemente con cinco escaños en Bruselas? Eso es lo que voy a intentar explicar brevemente en las líneas que siguen.

En primer lugar, ha sido probablemente un acierto denominar a este nuevo partido con el nombre de Podemos, que nos señala tanto un deseo de cambiar la realidad, como la implicación plural de un colectivo que desea sentirse copartícipe de ese cambio. Como decía Virgilio, “pueden los que creen que pueden”. No obstante, el acierto no comporta originalidad, pues en el año 2002 se creó en Venezuela un partido con el mismo nombre, el cual, como se ve, era anterior al famoso We can de Obama, palabra mágica que igualmente hoy se usa lo mismo para un cosido que para un barrido.

El segundo acierto, aunque algunos lo llamarán suerte, es haber decidido crear el partido para poder presentarse a unas elecciones europeas y no para hacerlo en unas municipales, autonómicas o generales. En efecto, en las elecciones europeas no hay más que una circunscripción única para todo el territorio nacional, en lugar de las 52 circunscripciones que existen en las restantes elecciones. Para un partido político de reciente creación la puerta de entrada en las elecciones europeas es muy grande, mientras que en las otras sería muy estrecha. Esto es, al haber una sola circunscripción en las europeas, el sistema de reparto de votos es muy proporcional y se aprovechan prácticamente casi todos los sufragios. Por el contrario, en las circunscripciones pequeñas con pocos diputados, como ocurre en las elecciones generales, la proporcionalidad se halla muy distorsionada, perdiéndose muchos votos. En otras palabras, si en las actuales elecciones europeas, Podemos ha obtenido cinco escaños, en unas generales, con el mismo número de votos, no habría obtenido probablemente más que uno o dos y si tienen dudas que pregunten a Rosa Díez, que ha sufrido esta falta de proporcionalidad en las primeras elecciones en que se presentó UPyD. Pero bueno, no restemos mérito a Pablo Iglesias, pues ya se sabe que la fortuna favorece siempre a los audaces.

El tercer acierto de este nuevo partido es que ha buscado un electorado joven, el cual está cansado de los políticos de siempre y desea caras nuevas que no estén encharcadas en el lodo de la corrupción. En este sentido, se aprovechan de la ola del famoso Movimiento del 15-M, aunque no sea su versión oficial, para encauzar a muchos indignados en una actividad política que no sea estéril. Precisamente por esto desentona que el número 3 de la lista sea una persona ya jubilada que durante años ejerció el cargo de fiscal anticorrupción, sin que conozcamos sus aciertos en esta materia. Sin embargo, aunque fue nombrado en las primarias del partido, advirtió que de ser elegido no iría al Parlamento europeo, ya que solo aspiraba a impulsar a la nueva formación. Sea lo que fuere, se habla ya de que defenderá la llamada “directiva Villarejo”, destinada a eliminar la corrupción en Europa. No estaría mal, ciertamente.

El cuarto acierto del líder del partido ha consistido en aprovechar sus continuas presencias en tertulias televisivas en estos tres últimos meses, para paliar así la sequía presencial que las televisiones -públicas o privadas- dedican a los nuevos partidos o grupos pequeños. En este sentido, Pablo Iglesias, joven profesor de Ciencia Política, ha sabido sacar el máximo provecho de sus evidentes dotes oratorias y fotogénicas, con una imagen que recuerda al Errol Flinn de Robín de los Bosques y con unas motivaciones supongo que parecidas al de este legendario personaje cinematográfico. Por eso debo confesar que en cierta medida me he rejuvenecido oyéndole, pues me recuerda su discurso al de los líderes estudiantiles de la extrema izquierda en los últimos años del franquismo, cuando yo era un joven profesor que todavía creía en los Reyes Magos. Hoy algunos de esos líderes militan en el PP, demostrando así que en la política aunque nada sea probable, todo es posible.

El quinto acierto del líder de Podemos, que es propio de su generación, es que ha sabido sacar también el máximo provecho de las redes sociales, un instrumento de difusión de las ideas -cuando las hay- que tiene un alcance multiplicador y que no cuesta prácticamente nada. En este sentido, ha afirmado que su presupuesto para la campaña electoral ha sido de unos 130.000 euros, una pequeñez comparada con las cifras de los grandes partidos. En cualquier caso, es de esperar que esta metodología para obtener logros sociales de forma tan democrática y eficaz, la utilice también en su futura actividad parlamentaria para hacer valer los deseos de sus representados.

En suma, como decía al principio, este indudable prodigio político se ha logrado en un tiempo récord de no más de tres meses, aprovechando el viento favorable que ha insuflado en las velas de su embarcación. Cierto, pero esa artificiosidad tan acelerada obliga a que nos planteemos la duda de hasta dónde llegará en su navegación. Un partido político exige un tiempo de maduración, de debate sobre su organización, sus fines y su estrategia, sobre los posibles acuerdos y alianzas con otras organizaciones. Todo eso lleva un tiempo que no se ha tenido. Pablo Iglesias que es una persona inteligente y creo que también buen universitario, sabe perfectamente que una tesis doctoral lleva su tiempo y si alguna vez uno de sus doctorandos le dice que ha hecho su tesis doctoral en tres meses, lo mejor que puede hacer es rechazarla y no admitir su lectura. La fundación de un partido político no lleva obviamente tanto tiempo como la elaboración de una tesis doctoral, pero requiere también un periodo de maduración que el grupo Podemos no ha tenido. Es de temer que este partido que ha subido tan rápido como un soufflé, no tenga la suficiente consistencia para mantenerse en primera línea, máxime cuando su líder ya ha dicho en numerosas ocasiones que el objetivo del partido es de largo alcance, con el ambicioso fin de regenerar la sociedad entera, lo que sería una beautifulperformance...

Sea como fuere, es obligado desear, como ocurre en estos caso, que el nuevo partido político coseche muchos éxitos y que posponga siempre sus propios intereses a los de toda la sociedad, a fin de no caer en lo que ha ocurrido con las viejas formaciones políticas que han olvidado anteponer el bien común a sus propios intereses corporativos. Hoy por hoy los dirigentes de Podemos, salvo su líder, son absolutos desconocidos y esperamos que no desilusionen a los que le han confiado su voto. De ahí que recordemos a Groucho Marx, cuando decía: “Disculpen si les llamo caballeros, pero es que todavía no les conozco muy bien”.

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